¡Cuidado con el cloro! Disfruta del verano con una perfecta salud visual

El cloro es necesario para mantener el agua de las piscinas en perfecto estado y limpieza para recibir a los veraneantes. Sin embargo, también puede ser el causante de infecciones oculares, en este artículo te explicamos cómo cuidarte del cloro sin dejar de disfrutar del verano.

Si eres de los que gustan abrir los ojos mientras se zambullen en la piscina, te recomendamos tener mucho cuidado, ya que los agentes limpiadores y químicos del cloro pueden ser muy dañinos para tu visión. El agua de la piscina puede causar dolor e irritación en los ojos en pocos minutos debido a que el cloro elimina la capa lagrimal que protege la córnea.

Por otro lado, si la piscina no cuenta con una limpieza adecuada, la suciedad y otras partículas del agua u agentes contaminantes como restos de cremas, bronceadores, orines y demás representan un potencial daño a tus ojos que puede derivar en conjuntivitis.

Para evitar estos problemas, lo más práctico es usar gafas especiales para nadar, las cuales crean un espacio vacío entre tus ojos y el agua que te permitirá nadar sin problemas y con los ojos abiertos. Si usas lentes de contacto, usar gafas para nada se convierte en una acción obligatoria ya que el agua podría deformar los lentes. Además, podrían quedar residuos de agua en tus lentes de contacto que contengan bacterias, las cuales llevarían al nacimiento de una infección.

¡Cuidado con la conjuntivitis!

Aparte de las piscinas, las playas también pueden ser un foco de agentes infecciosos. Si bien el agua de mar no tiene componentes químicos, la sobrexposición a los rayos solares y la arena puede causar conjuntivitis.

Se puede identificar un caso de conjuntivitis por los síntomas de picor intenso en los ojos, ardor y lagrimeo, párpados inflamados, sensibilidad a la luz, visión borrosa y, por supuesto, ojos enrojecidos.

Como primeras acciones frente a la molestia, recomendamos enjuagar los ojos con abundante agua limpia, de preferencia tibia, y usar compresas frías para aliviar la inflamación. Si los síntomas persisten y permanecen aun cuando los ojos no hayan tenido contacto con piscinas, el mar o la arena, lo mejor es acudir de forma inmediata a un especialista que pueda recetar gotas oftálmicas para aliviar la irritación de los ojos y combatir las bacterias.