Frecuencia del queratocono y trasplante de córnea

El queratocono es una distrofia ectásica no inflamatoria, bilateral, de inicio insidioso, asimétrica y progresiva, caracterizada por astigmatismo irregular; su etiología es multifactorial y en algunos casos con carga genética. En el siglo XVIII, Buchard Mauchart presentó un caso y denominó el hallazgo como staphyloma diaphanun. En 1854, John Nottingham describió el queratocono por primera vez. William Bowman y Hermann von Helmholtz emplearon por primera vez el oftalmoscopio para estudiarlo. Actualmente constituye una de las distrofias corneales más comunes con implicación en la calidad de vida.
Las asociaciones descritas son con síndrome de Down, síndrome de Marfán, retinosis pigmentaria, colagenosis, prolapsos de la válvula mitral, amaurosis congénita de Leber, monosomía X (síndrome de Turner), aniridia,  osteogénesis imperfecta, síndrome del párpado colgante, deficiencia de magnesio y personalidad tipo A.

El queratocono es una deformación cónica (ectasia) de la córnea, que se manifiesta en los adolescentes y adultos jóvenes. El adelgazamiento y deformación corneal puede ser lenta y progresiva durante cinco a 10 años, detenerse o progresar rápidamente hasta causar incapacidad. No existe evidencia de relación con la raza ni el sexo. La prevalencia varía en cada continente desde 55 a 230 casos por cada 100 mil habitantes. En Estados Unidos, Kennedy calcula uno por cada 100 mil habitantes; en Inglaterra, Sharif estima uno por cada 20 mil habitantes; en Argentina, la Universidad Maimónides supone uno por cada 1800 habitantes, con lo que constituye la primera causa de trasplante corneal.

Se asocia con padecimientos alérgicos como atopia, asma bronquial, dermatitis atópica y conjuntivitis alérgica, condicionantes de prurito con microtraumas corneales secundarios. Su inicio es inespecífico entre la segunda y tercera décadas de la vida y el síntoma más frecuente es la visión borrosa seguida de prurito, fotofobia, lagrimeo, dolor ocular; se caracteriza por astigmatismo irregular de difícil corrección y en casos avanzados con opacidad corneal secundaria.

Los signos oftalmológicos son el signo de Munson, cicatrices subepiteliales, líneas verticales (estrías de Vogt) en el estroma profundo, así como el llamado anillo de hierro de Fleischer, causado por el depósito de hemosiderina en el fondo del epitelio y la capa de Bowman en la porción más basal del cono.
En las etapas más avanzadas, el hidrops (ruptura de la membrana de Descemet y opacidades corneales  profundas) ocasionado por los microtraumas constantes (por el frotamiento de los ojos) constituye un factor de riesgo para leucoma, principal causa de trasplante corneal. El diagnóstico temprano es fundamental para evitar las complicaciones a corto plazo. Actualmente existen diversos estudios diagnósticos como la queratometría, la paquimetría, la tonometría, la topografía corneal y la videoqueratografía. Es necesario un examen oftalmológico completo que incluya esquiascopia, agudeza visual, queratometría, hallazgos biomicroscópicos y el registro de los cambios en la refracción, para documentar la patología ocular. Datos estadísticos del Centro Nacional de  trasplantes revelaron que para el primer trimestre de 2008 existían 10 826 personas en espera de un órgano, de las cuales 5215 (48.16 %) requerían un trasplante corneal.

El frotamiento de los ojos con facilidad puede activar la apoptosis crónica por medio de mediadores inflamatorios tales como las citocinas. El queratocono constituye la primera causa para trasplante corneal en el Hospital de Oftalmología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, Instituto Mexicano del Seguro Social, desde que inició el Programa de Trasplante Corneal, por lo que es muy importante determinar las características clínicas en las etapas tempranas de la enfermedad y con ello disminuir las complicaciones que ameriten a corto plazo un procedimiento quirúrgico.

Discusión

Se demostró predominio del queratocono en población del sexo masculino entre los 20 y 30 años de edad al momento del diagnóstico, acorde con lo informado en la literatura. En relación con el ojo afectado no existió significancia en el coeficiente de correlación.
La edad de mayor presentación de las complicaciones que hicieron necesario el trasplante corneal fue entre los 30 y 39 años (33 %), por lo que podemos inferir que en nuestra población el diagnóstico fue tardío. Esta tendencia puede deberse a que el estudio se llevó a cabo en un hospital de concentración, donde los pacientes son referidos con secuelas y cicatrices por hidrops antiguos.

En cuanto a la sintomatología, la visión borrosa, la fotofobia y el prurito se presentaron en alto porcentaje, acorde con lo registrado por otros autores. En la literatura internacional se informa la realización de los procedimientos quirúrgicos a más temprana edad, lo que puede relacionarse con diagnósticos oportunos, sin embargo, la patología sistémica asociada sí corresponde con la identificada en nuestra población.

El leucoma o cicatriz corneal es secundario al microtrauma autoinfringido por el frotamiento de los ojos, que modifica la curvatura corneal y favorece el adelgazamiento corneal, evidente en más de 50 % de los pacientes. Al respecto, el doctor Juan Antonio Durán de la Colina, catedrático de oftalmología del País Vasco asegura que...

Las enfermedades asociadas aparecen con mayor frecuencia; por ejemplo, la alergia
ocular, que aumenta por tres el riesgo de tener un queratocono; y el frotamiento
de ojos derivado del picor .se considera un factor pronóstico para evolución tórpida
de la ectasia corneal. Estas personas se frotan más los ojos y con mayor intensidad
que otras sin queratocono, y coincide que se restriegan más el lado avanzado.
Además, suelen frotarse con los nudillos, que tienen más capacidad para deformar
la córnea; por ello es muy importante advertir al paciente que no lo haga y
tratar el picor con los colirios pertinentes.

Conclusiones

En los pacientes con queratocono, los coeficientes de correlación y las características analizadas nos permitieron identificar mayor presentación de cuadros alérgicos conjuntivales y atópicos caracterizados por prurito y traumatismo corneal secundario al frotamiento, que evoluciona de forma tórpida a leucoma o cicatriz corneal con implicación directa en la función visual.

La educación en salud de los pacientes puede ser una medida efectiva para disminuir la incidencia y prevalencia del queratocono y sus complicaciones que harán necesario un trasplante corneal.